Lunes, 28 de Julio de 2014 22:32
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Oradores

De La Capital Olvidada

Espíritus soñadores que, mediante artes secretas, eran extraídos de personas y encerrados en figuras de piedra. Con ellos se vinculaban espiritualmente los invocadores para obtener el poder de los eones, poderosos seres sagrados que luchaban a su lado y que no eran más que la manifestación de los oradores. El Dogma de Yevon extendió la creencia de que los oradores procedían de personas que ofrendaron sus almas a Yevon para derrotar a Sinh. Sin embargo, esto no era del todo exacto.

Contenido

Los oradores del Monte Gagazet

Hace mil años comenzó la Guerra de las Máquinas entre las ciudades de Zanarkand y Bevelle. Yu Yevon, el líder de Zanarkand, era consciente de que no podrían ganar la guerra, por lo que decidió convertir a todos los habitantes de Zanarkand en oradores. Fue entonces cuando Yu Yevon invocó a Sinh, derrotando al ejército de Bevelle pero destruyeno la propia ciudad de Zanarkand en el proceso. Yu Yevon obligó a los oradores a soñar, creando una gigantesca invocación que representaba la ciudad de Zanarkand tal y como hubiera sido de no haber sufrido los efectos de la guerra. Los oradores encargados de mantener la ciudad-sueño de Zanarkand se encontraban en el Despeñadero de los Oradores del Monte Gagazet, donde fueron obligados a soñar durante mil años por Yu Yevon.

Los oradores de los Templos

Poco después de la aparición de Sinh se creó el Dogma de Yevon, que manifestaba que Sinh desaparecía cuando los habitantes de Spira expiaran sus pecados. El Clero colocó un orador en cada uno de los templos de Spira como parte del entrenamiento de los invocadores. Puesto que el Salmo de Yevon era originalmente una canción de Zanarkand, los oradores solían cantarla en ocasiones. Debido a esto, el salmo podía ser escuchado tanto en los templos de Yevon como el Monte Gagazet. Los invocadores llevaban a cabo un peregrinaje cuyo objetivo final era derrotar a Sinh. Durante el viaje visitaban los distintos templos de Spira para establecer contacto con los oradores y obtener el poder de los eones. Los oradores se encontraban en la cámara del orador de cada templo, a la que se accedía tras superar los recintos de la prueba. Aparentemente, el orador de Bahamut solía actuar como representante de los demás oradores cuando decidían comunicarse con personas vivas.

El orador de la invocación suprema

El destino final de los invocadores eran las Ruinas de Zanarkand, donde supuestamente estaba el orador de la invocación suprema, único modo conocido de derrotar a Sinh. En realidad, la piedra en la que debía estar el orador de la invocación suprema estaba vacía. Un guardián debía sacrificar su vida para convertirse en el orador del éon supremo. El orador original era Zaon, el primer guardián que se convirtió en el orador de la invocación suprema para permitir a su mujer, la invocadora Yunalesca, derrotar a Sinh. Yunalesca murió en la confrontación, pero su espíritu se quedó en las Ruinas de Zanarkand durante mil años para contar a los invocadores que terminaran su pererinaje la verdad sobre la invocación suprema y transformar a uno de los guardianes en su orador.

Los oradores dejan de soñar

Yuna y sus guardianes se negaron a seguir contra la tradición y derrotaron a Yunalesca. Posteriormente se enfrentaron a Sinh y derrotaron a Yu Yevon. Gracias a esto, los oradores pudieron liberarse de su influencia y dejaron de soñar, pero esto signficó el fin de los eones y de la ciudad-sueño de Zanarkand, incluyendo a Tidus y todos sus habitantes.

Durante la Calma Eterna

Con la derrota de Yu Yevon, los oradores pudieron dirigirse al Etéreo, lo que hizo que las piedras que los contenían perdieran su poder. Esto hizo evidente la influencia que los oradores ejercían sobre su entorno. La ausencia del orador en el Templo de Macalania hizo que el edificio se hundiera en el Lago Macalania. En el Monte Gagazet, la desaparición de los oradores también produjo cambios importantes, haciendo que el agua desapareciera de ciertas zonas anegadas y esparciendo las nubes que ocultaban unas ruinas en la cima de la montaña. Sin embargo, dos años después de la Calma Eterna, Shuyin consiguió el control de los oradores, volvió a invocar a los eones y los instó contra Spira. Yuna, Rikku y Paine lograron derrotarlos, liberando a los oradores de la influencia de Shuyin. Para agradecerle lo que había hecho por ellos, los oradores decidieron formar de nuevo a Tidus, el amado de Yuna, que desapareció dos años atrás tras la derrota de Yu Yevon.

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