Lunes, 1 de Septiembre de 2014 15:41
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Clasko

De La Capital Olvidada

Posiblemente no hay persona en Spira que quiera más a los chocobos. Fue esto lo que le permitió entrar en el Batallón Chocobo de la Legión, a pesar de sus evidentes carencias para formar parte de una organización militar. Solía acompañar en todo momento a Elma y a su jefa Lucil, y se encontraron en varias ocasiones con Yuna y sus guardianes. Coincidieron por primera vez con ella en el Camino de Miihen poco antes de que se llevara a cabo un plan de la Legión destinado a eliminar a Sinh.

Clasco en la Legión

Clasko, Elma y Lucil participaron en la Operación Miihen. Los tres lograron sobrevivir, pero Sinh mató a más de la mitad de sus compañeros legionarios y perdieron todos los chocobos salvo uno. Tras el desastre de la operación, fueron al Templo de Djose junto a otros legionarios supervivientes para descansar y recuperarse de sus heridas. En el Camino de Djose volvieron a encontrarse con Yuna, a la que dijeron que se dirigirían al norte en busca de más chocobos para el batallón.

Cuando llegaron al Río de la Luna, Lucil, Elma y Clasko fueron incapaces de cruzarlo, ya que no les dejaron montar el chocobo en el shupaf. Se vieron obligados por tanto a buscar un lugar por donde pudieran vadear el río. Cuando llegaron a Macalania, Clasko se separó de Elma y Lucil. Yuna y sus guardianes se encontraron con él en la Casa del Viajero del Lago Macalina. Fue entonces cuando Tidus recomendó a Clasko que fuera criador de chocobos, su verdadera vocación, ya que no se encontraba a gusto siendo jinete y formando parte de la Legión. Clasko abandonó finalmente la Legión y empezó a trabajar en el Ferry Liki cuidando a los chocobos que propulsaban el barco.

Clasko en la Liga Juvenil y en las Gaviotas

Durante la Calma Eterna, Clasko pasó a formar parte de la Liga Juvenil siguiendo a Elma y Lucil. Una vez más, Clasko volvió a sentirse fuera de lugar. Yuna, Rikku y Paine se encontraron con él en la Senda de las Rocas Hongo dos años después de la derrota de Sinh. Clasko no estaba seguro de qué rumbo debía tomar su vida, por lo que pidió a las Gaviotas que le dejaran estar en el Celsius mientras decidía su futuro. Fue así como abandonó la Liga Juvenil.

Durante su estancia con las Gaviotas, Clasko prácticamente no abandonó el barco volador en ningún momento a pesar de los mareos que sufría. En una de las ocasiones en la que bajó a tierra firme, Clasko fue de gran ayuda para las Gaviotas, ya que protegió a Cali del ataque de un comechocobos en el Camino de Miihen mientras Yuna, Rikku y Paine se dirigían hacia allí. Posteriormente, tanto Cali como Clasko subieron a bordo del Celsius.

Su verdadera vocación

Después de un tiempo en el Celsius, Clasko abandonó el barco en la Llanura de la Calma. Allí encontró unas ruinas que en el pasado fueron usadas por la Legión como zona de entrenamiento. Claskó decidió quedarse y montar allí una granja de chocobos. Aunque al principio no tenía ninguno, Yuna, Rikku y Paine le consiguieron varios chocobos. Clasko comenzó a cuidarlos y mandarlos de expedición para que consiguieran diversos objetos para las chicas. En una de estas expediciones, uno de los chocobos de Clasko encontró la Cueva misteriosa en el Camino de Miihen.

En un momento dado, los chocobos de Clasko descubrieron un foso que conducía a las Ruinas subterráneas. Aparentemente, había un chocobo atrapado allí abajo, pero Clasko no se atrevía a bajar por la presencia de monstruos. Fueron Yuna, Rikku y Paine quienes exploraron la caverna y encontraron al Chocobo impresionante tras derrotar a un omnitragonis. Clasko llegó poco después, haciendo rápidamente amistad con el chocobo. Después de esto, Clasko siguió en la granja cuidando de los chocobos, e incluso empezó a recibir la ayuda de los Kinderguardianes tras la derrota de Vegnagun.

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